Conformábamos pues, el Grupo Dinamus; agrupación de hermanos policías y militares que nos recibieron con mucho aprecio y cariño junto a sus lindas familias alrededor de abril de 1998. ¡Gracias hermanos! Los llevamos siempre en nuestro corazón, pues si alguien vivió el espíritu de Dinamus, aún más allá del tiempo y la distancia, ¡para siempre Dinamus!.
Ya en el seno de esta pujante agrupación, palpitando su fe y su vivencia cristiana, inhalábamos y exhalábamos el canto y la alabanza con el fervor que solo un vástago de Dios puede experimentar. Al compás de los instrumentos musicales y las verdaderas fiestas de gozo con la hermandad a las que visitábamos, nuestros pequeños hijos, David y Noa, iban respirando el aroma de vivir una vida de consagración al servicio de alegrar a la iglesia en su trajinar cristiano.
Ya cuando éramos solteros tanto a Silvia, mi esposa, como al que escribe estas líneas, nos deleitaba la dirección del canto congregacional.
Siempre tuvo una voz potente, aunque lo que más contagia es su alegría. Realmente es una espécimen, no fácil de hallar que por la monotonía litúrgica de nuestro contexto tradicionalista de adventopolis está en extinción.
Ella cantando en sus conjuntos mixtos y yo conformando cuartetos vocales desde la pubertad. Jesús guió nuestros corazones para conocernos en nuestro inolvidable Colegio Miraflores,
primero cuando estudiantes y luego cuando volvimos a él como profesores. ¡Cómo recuerdo los años maravillosos junto a los inigualables chicos de El Shadday! (Tampoco los olvidamos, nombre por nombre eh, seguramente ellos tampoco, ojala algún día nos reunamos).
EL SHADDAY
MiRAFLORES 1986 --1989
Como recuerdo que nuestro ímpetu juvenil muchas veces nos llevó a situaciones un poco escabrosas, con personas que no simpatizaban con nuestro proceder acelerado, respecto a la forma en que interpretábamos la música y dirigíamos el canto.
No podíamos con nuestro genio, es que lo llevábamos en la sangre. Hoy seguimos pensando lo mismo, aunque hemos moderado nuestro estilo por amor a los débiles, bueno por algo el tiempo no pasa en vano. Aunque seguimos soñando con una iglesia que rebose de gozo en el espíritu de la adoración y la alabanza, bajo el acompañamiento de todos los instrumentos musicales que el hombre haya creado, al compás de las palmas al margen de cualquier ojo crítico de algún archisinagogo de adventilandia.
Bueno, volviendo a nuestros ya ahora hijos jóvenes,
Recuerdo que David y Noa comenzaron a cantar a dúo en su propio estilo desde los 7 y 6 años. Y comenzaron a tocar al año siguiente sorprendiéndonos.
Recuerdo aquel sábado 3 de abril de Semana Santa del año 1999, cuando el dúo cuevita cantó y encantó en el culto divino, ocasión en que predicaba el presidente de la Unión Peruana, el recordado Pr. Haroldo Morán. Fue curioso ver al anciano responsable del culto cuando se me acercó nervioso pues no quería quedar mal ante la masiva feligresía de uno de los templos más grandes del cono este de Lima: el templo Adventista de Ñaña. ¿está seguro De que esos niñitos van a cantar bien? Me preguntó incrédulo, siiii le contesté sonriente, pues como su padre ya olfateaba sus posibilidades. Cantaron y creo que encantaron, a dos voces y con sus locuras infantiles aún en el estrado delante de mucha gente.
Aquella mañana, me dije si con mi esposa cantamos dúo y estos petizos se entienden ¿por qué no hacerlo los cuatro? A Silvia le pareció fenogenial. Entonces iniciamos una aventura que hasta hoy podemos vivir con la constante Gratitud a nuestro amado Jesucristo y a la confianza y el cariño de muchísimos hermanos que nos timbran al phono. La música es nuestra vida, nuestra comida ¿Qué haríamos sin ella?
¡Jehová me salva,
por eso tocaremos nuestros instrumentos
y cantaremos en la casa de Jehová
todos los días de nuestra vida !
Isaías 38: 20
No hay comentarios:
Publicar un comentario